LA ESPIRITUALIDAD DEL AMOR.

                     "El amor consiste en sentir
                       que el ser sagrado late
                        en el ser querido"
                                                   Platón.

La espiritualidad del amor.

Difícil y confusa interpretación la que involucra al sentimiento humano en la denominación del amor. De tal consistencia; que a pesar que todos hemos amado, seguimos amando; y sin lugar a dudas, nuestra intención es perpetuar la continuidad del amor. No es menos cierto que en muchas ocasiones, este amor complejo, nos involucra como ave herida, en conflictos diversos; que en muchas oportunidades lejos de causar alegría; nos devuelve sufrimientos.

-¿Por qué?
-¿Qué clase de amor experimentamos, que nos hace sufrir?
-¿Es el amor que sentimos por nuestros padres, hijos, esposos (as), amigos; un amor totalmente basado en el libre albedrío?
-¿Hay libertad en nuestro amor a la patria, símbolos regionales, o deportivos?
-¿Nuestras creencias religiosas, partidistas, o de otra categoría tambien participan del amor que con vehemencia parece que percibimos?
-O ¿quizás, nuestra manera amorosa de experimentar esta sensación; esta sujeta exclusivamente a una interpretación mental que pone en nuestras manos, (como si de un prisionero se tratara), el móvil de nuestro supuesto amor?

El amor es una connotación sutíl que simplemente no puede ser aprisionada por la compulsión de tipo posesiva. Las personas, animales, símbolos patrios, religiosos, o de cualquier categoría; no pueden vibrar en la concordia universal de la expresión autentica del amor; si nuestros patrones adheridos a la mente, nos devuelven una imagen de poseción.
No podemos encarcelar lo que amamos, porque nos devuelve sufrimiento. No podemos enjaular nuestras demostraciones aparentemente amorosas; porque se entrelazan en la simbiosis de la no aceptación y tienden a ser rechazadas.

Amar es saber que no estamos en poseción del objeto del amor, porque eso nos convierte en carceleros.
Amar es comprender que el amor es el ave frágil con la que emprendemos vuelo; pero basado en la comprensión armónica, de la felicidad del otro; para lograr volar juntos pero con identidades diferentes.
Amar no es amarrar.
Amar no es el pensamiento que calibra y observa; es el espíritu que se conmueve ante lo bello del hecho.
Amar simplemente es reconocer en lo amado, la perpetuidad de la vida; en la autentica concordancia Universal de la armonía, la paz y la libertad.

Muchas Gracias por acceder a mi reflexión.
Marta Peña.

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