EL SENDERO A LA FELICIDAD (1)


        "La felicidad es un estado interior,
          no el cumplimiento de deseos ilimitados,
          que apuntan hacia el exterior".
                            
                                      Mattieu Ricard.



La felicidad como concepto es ardua y peregrina; porque nuestros patrones de conocimiento suministran con enigmática destreza; un cúmulo de imaginaciones abstractas para alcanzar, (sino el sendero a la felicidad) en su defecto; un nutrido grupo de definiciones con el ineludible objetivo de contentar al menos nuestro EGO.

Quizás nuestra mente atosigada de nociones materialistas; confunda la felicidad con el deseo imperioso de obtener un grupo de objetos de uno u otro uso. Léase con esto; desde sartenes o vasijas de todo tipo; hasta televisores, yates, automóviles, sofás, mesas , mesitas, cadenas de oro, sortijas de diamantes, cucharas, depósitos térmicos, lamparas, sacacorchos, botellas plásticas,cajas de cartón, cajas de plástico, adornos de porcelana, cuadros, refrigeradores, colchones, cafeteras, cubos, cubas, bombillos,elásticos, relojes, sillas, sillones, goma de pegar, vestimentas de cualquier factura, etc, etc, etc.; y por supuesto computadoras, teléfonos inalámbricos, portaretratos digitales, juegos electrónicos, cámaras digitales, reproductores y tabletas multimedia, teléfonos inteligentes, etc.

- ¿Si tenemos todas esas cosas y mas, somos felices?
- ¿Acaso no era feliz la humanidad cuando no existían, las computadoras , celulares y demás artículos de determinada tecnología contemporánea?
-¿Podemos concluir que probablemente la felicidad consiste en la adquisición de todo tipo de artilugios?

Observemos la cita de Mattieu Ricard que aparece en el encabezamiento de este articulo.
Los deseos ilimitados surgen con la comparación constante con el exterior, que el pensamiento humano realiza al percibir la "realidad" exclusivamente de forma materialista. No hay duda alguna que los patrones engarzados en la mente; tras una programación persistente y únicamente  de tipo material; logra crear un estado de insatisfacción permanente, que nos hace otorgar a aparatos, circunstancias, apariencias, domicilios monumentales, o atuendos de cualquier valor; nuestro grado de felicidad.

La comparación desordenada e inarmónica; con todo lo que le vemos al vecino, al jefe, al primo, a la amiga, al hermano,o a personas desconocidas por medio de revistas u otros medios de comunicación; nos deja desamparados, para lograr alcanzar la comprensión, que nuestra mente nos esta enredando en una mala jugada.
La felicidad no puede consistir en la adquisición desatinada de cualquier cosa; necesitece o no; porque simplemente nuestra mente esta tomando el control de nuestra existencia; en aras de convertirnos en unos autómatas sin capacidad de ordenar nuestra filosofía de vida.

Cada ser humano representa en si mismo un ensamblaje potencialmente exclusivo, de cuerpo , mente y espíritu; en el proyecto Trascendental Universal; así que ceder la energía intrínseca de cada uno, tras deseos ilimitados que apuntan hacia el exterior; es renunciar el genuino estado de felicidad interior; ceder la oportunidad de alcanzar la paz y desdeñar la autentica prosperidad.

Dejo este tema a su consideración en función de sus creencias y opiniones y les invito proximamente al desarrollo de la segunda entrega de esta saga EL camino a la Felicidad.  Cinco puntos imprescindibles para alcanzarla.

Muchas gracias a todos.
Con mucho afecto.
Marta Peña.

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