El SENDERO A LA FELICIDAD (4): EL TEMOR

              "Porque NO nos ha dado Dios el espíritu de temor;
                 sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza"

                                                    2 Timoteo 1:7



El temor; el misterioso pulpo que como red invisible atenaza la mente; logra con su despliegue gallardo y señoril; paralizar nuestros sueños y mayores anhelos; haciendo mofa descarnada del breve espacio de vida física que bregamos.

-¿Que es el temor?
Y no me refiero al instinto de conservacion que nos hace ponernos a salvo ante el peligro.
Me refiero al temor que inhibe nuestro espíritu creativo, ese que sabe encontrar miles de justificaciones alucinantes, antes de emprender cualquier proyecto por temor a fracasar.
Aquel que nos obliga a imaginar conjeturas, conversaciones y actitudes ajenas, antes de actuar; por temor al rechazo. Ese ambiguo gobernante que entorpece nuestro presente con oscuras reminiscencias del pasado que se ha ido; y renace iracundo con lóbregas predicciones de un futuro aun sin fraguar.

El temor es una trampa; que no solo nos aleja de la felicidad; sino que entorpece con escaramuzas inconcebibles el pensamiento creativo; hasta asfixiar nuestro espíritu de fortaleza, templanza y sobre todo amor; en una borrasca que solo esta en la mente. Este temor represor y paradogicamente inexistente nos impide observar con sencillez, la maravillosa dicha de vivir.

Escuchemos el sonido del silencio de nuestro interior, para percibir realmente que significa la inmensa alegría de formar parte de la vida como ser humano. Para alcanzar la comprension de que la felicidad es intrínseca, cuando el amor se asume en su concepción trascendental. Para tener la fortaleza de ir en busca de nuestros sueños y la templanza de encarar cualquier eventualidad por encontrarlos.

La percepción en tiempo real del instante que disfrutamos como seres físicos; nos devuelve el entendimiento de nuestro enlace físico y espiritual con el proyecto universal de la Conciencia Inteligente que nombramos en Dios y esta comunión no solo pondrá paz en nuestros temores pequeños; sino que el amor, anverso del temor; sembrara felicidad en nuestro corazón.

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