DESPERTAR DE LA CONCIENCIA 5. EL PAPEL DE VICTIMA

      "El hombre es víctima de una soberana demencia
        que le hace sufrir siempre con la esperanza
        de no sufrir más. Y así la vida se escapa sin
        gozar de lo ya adquirido".
                                                   Leonardo da Vinci.


Si nos atenemos a las definiciones ofrecidas en los diccionarios sobre los términos y palabras; podemos ver que víctima y victimario; están representados como las dos caras de una misma moneda; siendo la víctima quien recibe la afección en su perjuicio y el victimario quien ejecuta el daño.

En esta reflexión me voy a referir exclusivamente, a un modo específico de la dicotomía víctima-victimario, al cual en muchas ocasiones el ser humano accede; siendo muy conocido por todos. Esta modalidad a la que hago referencia, suele ocurrir cuando se interpreta concientemente el Papel de Víctima.

¿Y para qué querríamos aparentar ser una víctima?.Además ¿una víctima de qué?.

Cuando el miedo a enfrentar el cambio.Cuando nos es difícil salir de conflictos generados por decisiones equivocadas. Cuando tememos perder de nuestro lado a una persona especialmente querida. Cuando nuestra autoestima es baja y no confiamos en nosotros mismos para enfrentar una situación específica, cuando insistimos que somos incapaces de realizar alguna actividad  y en otro sin fin de subvaloraciones de la estimación propia; no hay dudas que la persona prefiere echar la culpa a los demás de su parálisis funcional, ya sean a los padres, al esposo(a), al hijo(a) "malagradecido", a la sociedad maquiavélica, al vecino, a los amigos, al jefe, a los parientes, etc.

La vida se nos va presentando de un modo, donde nuestras decisiones son las únicas responsables de su desarrollo y por más que intentemos echarle la culpa a otra persona de nuestros fracasos y errores, sin el uso de nuestro libre albedrío para responder a una situación determinada; no es posible que ocurran desatinos o desaciertos sino actuamos de una u otra manera.

Hay que darse cuenta que hacer el papel de víctima es evadir la responsabilidad de <cargar> a cuestas con la vida propia y comprender que los fracasos ocurren como un modo de aprendizaje y crecimiento en la experiencia humana  y en modo alguno, como un castigo forzado por alguna razón desconocida.

Es necesario confiar en nuestras decisiones, confiar en nuestros proyectos, en la fuerza innegable del potencial creativo que podemos desarrollar. De tal manera hay que ir adelante con fe y alegría. Si caemos pues a levantarse, porque tenemos el apoyo Universal de la Creación Divina.

Disfrute un fracaso; en la certidumbre que lo realizara mejor la segunda vez. 
Camine confiado en su luz y en su pericia.
Pongase metas importantes porque ni siquiera el cielo es un límite.
Y siempre avance con la certeza del triunfo.

Dejo estas reflexiones a su consideración.
Muchas Gracias,
Marta Peña.








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