PERDER O GANAR

Perder o Ganar.

Los giros inesperados que se presentan en la vida, tienen su más auténtica esencia en la forma en que podemos asimilarlos como ganancias o pérdidas, y están siempre concatenados, a nuestros conceptos de independencia, flexibilidad éxito, o fracaso.

Si bien existe una Conciencia Colectiva donde se alimentan las opiniones generalizadas que los seres humanos de una región definida consideran como "aceptables, o dignas de tener en cuenta" ; y responde a cánones estructurados casi siempre por las élites apoderadas en una época específica; no es menos cierto que el grado de independencia y el modo en que hemos practicado nuestro sacro privilegio de pensar por si mismo, nos logra conducir por una vía en el que no necesariamente respondemos de forma emocional con obediencia anacrónica, a cualquier disposición, estado de opinión, o dictamen que tenga visos de imposición social.

Los tres monos sabios.

La conocida historia de los tres monos sabios japoneses, con su aceptación tácita del sistema imperante, usando la premisa de la "prudencia" y que se expresa por medio de: no ver, ni oír la injusticia; ni expresar la propia insatisfacción, ejemplifica la forma en que muchas ocasiones dejamos de aprovechar la posibilidad sagrada de pensar. Esta fórmula que perdura; nos hace obviar momentos de espectaculares giros en nuestra vida que pueden reportarnos utilidad, nuevos derroteros y novedosas oportunidades; pero el temor a  ver este vuelco como POSITIVO , nos hace perder la fe y la constancia, por lo que solemos claudicar, caer en papel de víctima y dejar de actuar.

No veo, no oigo, no hablo.

Perder o ganar esta íntimamente relacionado con la forma descrita de observar la vida, por cuanto, la manera de interpretar un suceso desde el punto de vista negativo o positivo; esta vinculado con nuestra capacidad para vibrar en una frecuencia de alegría y amor, o en su defecto en una frecuencia de temor y tristeza. Es nuestra conciencia oxigenada con el libre albedrío, la creatividad, la tolerancia, el entusiasmo que hemos vertido en nuestra bendita forma de pensar, lo que nos hace reconocer una ganancia; donde otros pueden ver una pérdida.

Perder o ganar son conceptos ligados a nuestra libertad e independencia para adquirir  valoraciones propias, y el modo en el que una amarga experiencia la podemos convertir en un soporte atractivo de cambio.
Veamos los siguientes ejemplos para tener en cuenta, la forma en que en muchas ocasiones recurrimos exclusivamente a las opiniones generalizadas impuestas; y que de sobra tenemos (como si de seres robóticls se tratara) introducidas en la programación mental.

1-Perder el empleo.
Estar empleado es cambiar servicios y horas de la vida por dinero; en el proyecto de otra persona
O sea cuando decimos que perdimos el empleo, estamos diciendo que no vamos a utilizar más nuestras horas de vida vendiendo nuestros servicios; en el diseño de una idea planeada por otro ser humano.
¿No parece absurdo?.
¿Por qué sin pensar más nada, este ejemplo del "empleo"se considera una pérdida?
Lo que sin pensarlo dos veces llamamos "perder el empleo", puede convertirse en una ganancia inaudita, porque moviliza un campo inexplorado de nuestro quehacer, y nos lanza a la conquista de una nueva y variada experiencia que puede hacer relucir nuestro infinito potencial humano en aras de establecer un proyecto propio.

2-Perder la pareja.
La palabra <pareja> significa un conjunto de dos elementos de la misma clase; por ejemplo: una pareja de calcetines.
Le llamamos "pareja" también al ser humano que comparte nuestra vida, sobre la base del amor mutuo, el respeto, las emociones de cariño, sensualidad y deleite. La "pareja" tambien sentirá la alegria por ayudar al otro, por robustecer la felicidad de ambos, por medio de la atencion, la disposicion, el cariño, los gestos de buena voluntad y la garantia de la consideracion por la libertad individual.
Si todo eso empieza a fallar,  ¿Para que consideramos como perdida la fortuna de transitar la vida por otro aprendizaje distinto y renovado? 
¿Vale la pena mantener el conjunto de dos personas que se ha formado a como de lugar? 
¿Acaso no es preferible que el conjunto se deshaga y si la "costumbre y el encarcelamiento del habito" por la presencia de la otra persona entristece, o da "miedo" recorrer otra via; No se nos brinda la oportunidad de comprender que este momento de separacion significa una muy motivante ocasion para emprender el camino por otro derrotero que nos haga conducir al encuentro de renovadas experiencias?

Los dos ejemplos anteriores, nos pueden ofrecer una idea de lo volátil y relativo que son los terminos ganar y perder, porque no se trata de reafirmar las consideraciones generalizadas que como brisa intempestiva revolotean por nuestra cabeza, Sino de agarrar con las dos manos las bridas de nuestra mente conduciendo el corcel de nuestros pensamientos por la ruta de la cratividad, la alegria, la independencia , la bondad y el amor.

Dejo estas reflexiones a su consideración .
Con todo afecto.
Marta Peña.








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